Se cuenta en las posadas, en las esquinas más remotas y en las paredes de los castillos, que una vez caída la noche, un horripilante monstruo vaga por las calles. Sin embargo, no es grande. No, no lo es. Carece de belleza, pero posee una inteligencia no propia de monstruos. Mató a la mujer que le dio la vida en su nacimiento, y, sin saberse por qué, no lo ajusticiaron a él también. Al principio, corrían rumores de que el ser que en aquellos momentos era una criatura berreante, rosada y feucha, poseía una cola del demonio, que sus manos estaban finiquitadas en afiladas garras, y que un ojo suyo era de un ser maligno. De su espalda salían dos maltrechas alas negras, con ojos rojos sanguinolentos. Cuando su boca se abría, dientes de sierra salían, y sus orejas eran de murciélago. ¿Quién podría haber dado a luz a un ser así? Nadie podía corroborar la iamgen del bebé, pero ya se conocen las habladurías de la gente. Sin embargo, en una ocasión, la última en la que vieron al niño, fue cuando su hermana decidió matarlo, pues eso es lo que él había hecho con su pobre madre. Le provocaba repugnancia, como es obvio, pero el bebé no era tonto. No era un ser de este mundo, y, por tanto, podía saberlo todo. De modo que cogió un puñal, y se dirigió al cuarto de la criatura. Cuando se cerró la puerta tras la pobre niña soberbia, unos chillidos escalofriantes subieron por las paredes y llegaron a la cima de la torre. Al llegar corriendo la caballería, una silueta quieta y muerta en el suelo, y una cuna manchada de carmín vacía. Se dice que el bulto que encontraron era el de un bebé rosado y hermoso; nadie había visto jamás el rostro del ser del que se contaban tales cosas, pero al parecer, al haber matado a su madre al nacer, se le consideraba un monstruo. La niña, cuando descubrió el rostro de su hermano, ya tenía las manos manchadas con su sangre. Algún viejo borracho o alguna mujer te asegurará si le preguntas, que de vez en cuando se ve a una pálida muchacha, con ojos azules de muerte y manos frías, deambular por las calles. Si por algún casual, mientras tu cabeza reposa en la almohada, escuchas una voz de niña llamar a su hermano, tápate la cabeza y cierra los ojos, pues lleva un puñal en la mano sediento de más sangre.
Si os ha gustado, comentad! es mia :)
joer!!!! nunca podré volver a dormir!!!!! zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz... ups!!! Lo siento, es que se hacerca el finde y estoy agotada ;)
ResponderEliminarMe encantas sigue escribiendo wapa
Ja ja ja asiaaas :DDDDD
ResponderEliminar